Técnicas de creatividad. La pausa creativa

Vivo en Madrid y he viajado con frecuencia fuera de España, generalmente por motivos de trabajo. Y realmente no sé si, cuando salgo de Madrid a Buenos Aires, mi destino es Buenos Aires o Madrid. Posiblemente sea Madrid pasando por Buenos Aires. Viajo para volver.

Estamos donde estamos y es ahí de donde partimos para volver a estar. Y la sensación al volver no es la misma que la de antes de partir. Volvemos con ojos nuevos, con ganas nuevas. Cualquiera que ha estado expatriado por trabajo conoce bien la sensación.

La emoción de volver

Cuando vuelves, todo te emociona. Descubres cosas que estaban y que nunca reparaste en ellas. Olores, colores, aparecen por primera vez en el lugar donde vives. Objetos cotidianos aparecen con mayor riqueza y los tocas como si fueran personas, como si fueran familia.

Cuando estoy en Madrid no puedo ver esa preciosa fuente o el remate de una farola. Una nube de somnolencia y de hábito se pone delante de mis ojos. El único medio de volver a ellas es irme a otra parte haciendo que el auténtico fin de viajar o del placer de irse de vacaciones sea ese, el volver. 

¿Supones que voy a Nueva York por el placer de ver Nueva York? Supones que viajo a Buenos Aires por el placer de verla? Disfrutaré de ambas pero no es ni Nueva York ni Buenos Aires lo que busco. No, lo que realmente busco es ver mi casa, ver Madrid, ver España. No busco el placer de ver tierras extrañas sino el placer de ver mi país como tierra extraña, como decía Chesterton.

Despojarse de hábitos

Similar proceso requiere la creatividad. Es un viaje que acaba en el mismo sitio del que parte. Necesitamos volver despojados de hábitos, condicionamientos y tradiciones y ver las mismas cosas de otras maneras rompiendo los patrones y rutinas habituales.

Liberarse de inhibiciones y temores, “soltarse”, es un elemento importante de la creatividad que proporciona grandes resultados. 

No podemos obligar a nadie a tener ideas brillantes pero sí se le puede insistir en que tenga una intención creativa. Y la pausa creativa es la más simple de todas las técnicas creativas aunque no la menos capaz.

La pausa creativa

La pausa creativa es como salir de viaje para volver. Es la manera más sencilla de hacer un esfuerzo creativo. Uno suspende su pensamiento, no porque le obligan, sino porque quiere. La pausa no es una reacción ante algo, es el resultado de la intención de parar como dice De Bono.

La pausa creativa es muy simple pero eso no significa que sea fácil hacerla. Se requiere disciplina para realizarla parando el suave flujo de la rutina.

Se trata de abandonar nuestro “hogar” para volver y mirarlo como miramos “tierra extraña”. Nadie puede garantizar que todas las pausas creativas tendrán su premio pero si sigues inviertiendo en ellas, en tu esfuerzo creativo, empezarás a obtener beneficios.

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