el mago interior

El prestigio de la creatividad. Más del que debiera merecer

No cabe duda de que los  niños son capaces de idear soluciones originales para problemas determinados. Esto no surge porque un niño sea más listo que un adulto, surge, en parte, porque son más deshinhibidos y carecen de un exceso de conocimiemto de cómo funcionan las cosas. Sin embargo, el prestigio de la creatividad, procede del mundo adulto. Para los niños no es algo especial. Todos son, en mayor o menor medida, creativos.

Si desconocemos las bases de un enfoque establecido tendremos, muchas posibildades de conseguir un enfoque original. Esta creatividad de la inocencia, de la ignorancia y de la desinhibición, es un terreno vetado a los adultos ya que no se puede ser ignorante o inocente cuando uno no lo es. E incluso, cuando somos ignorantes, los adultos somos muy sensibles a parecer tontos y a mostrar nuestra ignorancia. Ser creativos nos es muy dificil, de ahí el buen nombre y el prestigio de la creatividad.

el buen prestigio de la creatividad

Perder la inocencia

El motivo por el que nos cuesta ser creativos es la inocencia perdida. Recuperarla y convertirla en una experiencia habitual nos devolverá a ese estado primigenio donde fuimos creativos.

Las herramientas creativas de las que hablamos en esta web, no son más que instrumentos imaginativos para que podáis utilizar cosas que ya tenéis. Aprender creatividad no es posible ya que no se puede aprender lo que ya se sabe. Pero sí nos hacen falta trucos y habilidades para que utilicéis lo que poseeis y para emplear el pensamiento y la imaginación en vuestro beneficio.

Andar no da prestigio

Supongamos que cuando fuimos niños nos hubieran impedido andar porque se decidió que era mejor desplazarse sobre un vehículo motorizado. A partir de ese momento, una capacidad que teníamos, la eliminamos debido a la falta de práctica. Con el tiempo, supongamos también, que los gurús médicos hubieran decidido que andar era una práctica muy saludable que podría prevenir multitud de enfermedades.

Se crearían cursos para aprender a andar, se valoraría a aquellos que andan bien. Probablemente habría campeonatos para averiguar quien anda más deprisa e incluso campeonatos de estilo para saber quien tiene el andar más grácil. Saber andar se convertiría en algo de prestigio.

Estaríamos intentando recuperar una capacidad que tuvimos y perdimos por no utilizarla.

el buen prestigio de la creatividad

El prestigio de la creatividad

Con la creatividad tenemos una situación  similar. La tuvimos y la perdimos. Ahora, tiempo después, queremos recuperarla.

En la actualidad, la creatividad es un proceso que se basa fundamentalmente en la esperanza. Los resultados de sus esfuerzos y los gastos en los que se incurren no siempre tienen un resultado positivo.

Por otra parte, se plantea en muchos casos como un combate encarnizado y si preguntáramos por el tiempo necesario para convertirse en un maestro de la creatividad, obtendríamos como respuesta que una vida es corta para lograrlo, en el mejor de los casos. Se considera como un don, como una habilidad casi milagrosa. El prestigio de la creatividad nace de ahí.

la fama de la creatividad

La creatividad no es un combate encarnizado

Sin embargo no es así. La creatividad no es un combate encarnizado sino un juego que se puede jugar por el placer de jugar, como hacen los niños. Y respecto a cuánto tiempo hace falta para ser un maestro creativo, la respuesta es que no hace falta tiempo. Es un tema de ahora. Solo tienes que recuperar lo que tuviste.

El viaje hacia lo que muchos consideran milagroso, puede comenzar aquí. Éste es el mejor momento para comenzar. El sendero creativo no existe en el tiempo, está en todas partes y nos pertenece a todos.

El mago creativo

Éste post trata solamente sobre cómo recuperar lo que ya es nuestro. Hay un mago creativo dentro de cada uno de nosotros, que nació con nosotros. Un mago que sabe la forma de llevar la mente a nuevos lugares, de hacerla ver las cosas de manera diferente.

Los magos antiguos sabían algo profundo e importante, que si deseamos cambiar el mundo, es preciso cambiar nuestra actitud hacia él, ser como cuando éramos niños. No necesitamos ningún don especial, solo  conservar lo que nace con nosotros. Como andar. Andar es algo corriente. La creatividad debiera serlo. Por ello el prestigio de la creatividad debiera ser menor del que tiene.

el don de la creatividad

Todos somos einsteins

Einstein se reclinó una vez en un sofá, cerró los ojos y vio a un hombre que viajaba a la velocidad de la luz. Sin descartar esa curiosa imagen, comenzó a realizar varios experimentos de pensamiento, aparentemente simples elucubraciones. Sin embargo, pocos años después, las actitudes de todo el mundo científico se transformarían cuando la naturaleza misma confirmara parte de las visiones trascendentales de Einstein.

Todos fuimos einsteins en potencia. Si hubiéramos seguido utilizando nuestras habilidades creativas, nunca hubiéramos hablado sobre el prestigio de la creatividad. Sería algo normal.

¡La buena noticia es que podemos recuperarlas!

 

 

 

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