La creatividad y la intolerancia al secretismo

En general, al género humano, no nos gusta que nos oculten las cosas. El juego del escondite ha sido muy popular pero su éxito no radica en esconderse sino en encontrarse. Igualmente, a partir de los resultados de la creatividad o cuando estás  mirando un estereograma y te aparece la imagen en relive, sientes algo especial.

Es en ese momento en que pasamos de no saber a saber o de no ver a ver, donde reside el placer.

Creatividad estereograma

Hay tres cosas en las que toleramos el secreto. La primera es la que acabo de mencionar, el juego del escondite, donde se tolera porque el secreto se destruye después.

Por esta razón tienen éxito las series de televisión. Van creando misterios que posteriormente eliminan.

Toleramos este tipo de secreto porque el objetivo no es mantenerlo sino contarlo.

El segundo tipo de secreto

Hay un segundo tipo de secretos, más importantes que los anteriores, que también toleramos aunque habría que decir que, si bien es cierto que es un secreto que estamos de acuerdo en ocultar, es un secreto a voces.

Me refiero al sexo y otras cuestiones similares en las que somos generalmente discretos. Hay un compromiso tácito de hacerlo así y aceptamos que se guarden dentro de ese mundo privativo. Es verdad que hay quien proclama a los cuatro vientos sus hazañas pero no dejan de ser bravuconadas o acciones publicitarias que no están obligados a realizar.

En cualquier caso todos sabemos que existen por lo que no hay necesidad de decir que están ahí.

Creatividad y secretismo

El tercer tipo de secreto

Hay una tercera fuente de secretos que la humanidad está dispuesta a tolerar. Son cosas que no necesitan explicación porque no se pueden explicar. Caprichos, impulsos repentinos, rutinas.

Son aquellas cosas en las que no hay una razón clara para hacerlas sino una vaga razón que es difícil explicar.

A nadie se le pregunta porqué anda despacio o porqué tira piedras al agua.

El secreto político

En estos últimos tiempos los medios de difusión han estado repletos de noticias sobre las políticas financieras de los diferentes paises y sobre la conveniencia de su secretismo.

No me refiero a los asuntos ilegales, léase corrupción, o los que, aunque no quieran verlo así, bordean la ilegalidad, como determinados productos bancarios tipo preferentes, sino a temas como los rescates bancarios durante la crisis pasada (o no tan pasada), que permanecen en el más absoluto ocultismo, o a las comisiones que se llevan algunas primeras espadas políticas.

Creatividad y secretismo

Los rescates bancarios

Plumas autorizadas hablaron de un colapso total de la banca en el mundo. El sector estuvo en bancarrota y se salvó gracias al rescate de los diferentes actores financieros. Se cita que los bancos perdieron mucho más de lo que ganaron en toda su historia. Y ahí siguen, y sus directivos manteniendo sus increibles sueldos y bonus a fin de año. Pero las cifras permanecen ocultas.

Si hemos hablado de tres tipos de secretos “legítimos” ¿cómo encaja el secreto de los rescates?. La cuestión se reduce a considerar si estas transacciones políticas de dinero encajan en las categorías donde la costumbre y el instinto humano toleran el secreto.

¿Toleramos el secretismo político?

Hemos visto que los secretos tolerables son de tres tipos: el secreto que se guarda para poder revelarlo después, como los relatos de misterio, el secreto que se guarda porque todo el mundo lo sabe, como el sexo y el secreto que se guarda porque es demasiado vago, como la elección de un camino en el parque. ¿Incluye alguna de estas categorías el secreto financiero político?. Parecería absurdo.

No parece lógico pensar que nuestros políticos urden secretos políticos para poder hacer revelaciones políticas. Ni siquiera para tener un acto de arrepentimiento en su lecho de muerte.

Tampoco puede decirse que se refiera al segundo tipo de secreto, el que todo el mundo sabe pero nadie dice nada. No parece que el velo del decoro tenga que ver con el secretismo financiero.

Y si aplicamos la tercera categoría a este tema del secreto político, nadie dirá que las millonadas que suponen los rescates bancarios y que pagamos entre todos, se mantienen en secreto porque son cosas tan frívolas, impulsivas y carentes de importancia que responden solo al capricho individual.

Creatividad y secretismo

Nos enfrentamos a decisiones ocultas

Vemos que estos temas violan las tres condiciones al mismo tiempo. No se ocultan los secretos para revelarlos después sino que se ocultan para ocultarlos. No se mantienen en secreto porque sean secretos comunes a la humanidad sino para que la humanidad no llege a conocerlos nunca. Y no se callan porque sean demasiado frívolos para contarlos sino porque son demasiado importantes para que puedan contarse.

¿Y qué ocurre con la creatividad?

La creatividad es el artificio que nos revela algo oculto. Nos proporciona ese momento placentero en que pasamos del no saber al saber. En este sentido podemos ver el mundo como un almacén de misterios que acaban revelándose. Estaríamos, en este caso dentro de la primera categoría de los secretos tolerados. 

Nadie tendría valor para publicar un relato que acaba exactamente como empezó. Por ello la creatividad no es sólo una necesidad biológica para la persona, como decíamos en el anterior post. Es vital para la vida misma.

Creatividad y secretismo

Este post es un homenaje a G.K. Chesterton.

 

 

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